¡Casa dividida!

Al leer el Evangelio de Marcos, nos encontramos este pasaje:

“Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.” Marcos 3.25

En el contexto, el Señor quería dejar en claro que su autoridad para vencer el reino del mal, venía de Dios mismo; pues un reino, un país, una sociedad o una familia divididos no puede prevalecer.

El principio se expresa con claridad por parte del Señor: “¡Una casa dividida no permanece!”

¿Qué hace que una casa se divida? Un amigo dice: “La división empieza cuando hay di-visión.” Cuando el enfoque de la vida, de los problemas que enfrentamos, de las soluciones que abordamos y de todo lo que hacemos en casa; mantiene dos visiones y caminan en dos direcciones, entonces inicia la división.

Ya de todos es sabido que hombres y mujeres somos diferentes, que Dios en su soberano diseño para el matrimonio (¡y con una buena dosis de humor!), une personas totalmente diferentes. Pero en el diseño del Creador está planteada la complementariedad y la unión, ¡nunca la división!

¿Cómo puedo edificar mi casa? ¿Qué puedo hacer para mantenerla unida? Sin ánimo de ser simplista, quiero compartirte tres cosas básicas que nos pueden funcionar…

  • Lo primero es mantener la unidad espiritual, ser parte de un mismo reino. Por ello es importante orar y trabajar por la conversión de todos en casa. La promesa dice: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa.” El Señor usará nuestro testimonio para ganar a otros para Él. Pero una vez nacidos de nuevo, es importante caminar en una misma dirección: ¡Hacia la madurez espiritual!
  • La mala comunicación puede alejarnos cada vez más.Trabajar por una buena comunicación. En Amós 3.3 leemos: “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” No es posible caminar en una misma dirección si no estamos de acuerdo, por ello debemos aprender a comunicarnos. Es curioso que en la época de las redes sociales, de los celulares, del Skype y otras útiles herramientas, el problema básico continúa: No se trata solo de expresar, sino de comunicarnos de tal forma que nos pongamos de acuerdo.
  • Además debemos fomentar prácticas que en realidad ayuden a edificar nuestra casa. “La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.” (Proverbios 14.1). Cuando hablamos de nuestra hogar físico o espiritual, todos tenemos el anhelo de hacerle remodelaciones o ampliaciones, de contribuir para su embellecimiento, de hacer lo necesario para que esté mejor. Pero en este texto vemos que nuestras intenciones tienen que ir acompañadas de prácticas que edifiquen, lo cual implica que hay práticas que contribuyen a dividir la familia (las cuales van desde las más sencillas hasta las más complejas): Uso desmedido del televisor, abuso de las redes sociales, toma de decisiones por separado, manejo dividido de las finanzas, falta de una proyección de futuro como pareja, ruptura del pacto matrimonial, etc. (¿Cuáles son las prácticas de tu familia que la están separando en lugar de unirla?)

¡Una cosa queda clara, si quiero llegar “hasta que la muerte nos separe”, no será estando dividos! ¡Trabajemos de la mano del Señor por la unidad de la familia!

4 pensamientos en “¡Casa dividida!

  1. Hno. Mauricio que buena reflexion, en realidad esa es una de las claves para mantener un matrimonio, la primera es Amar a Dios y tenerlo en primer lugar en nuestra vidas para poder amar a nuestros conyugues y lo siguiente es lo que usted recalca como puede ir un matrimonio en una misma dirección si no se ponen de acuerdo, estoy en total acuerdo con usted. Ambos debemos ir en una misma dirección y para lograrlo debemos negociar y lograr llegar a un acuerdo, aunque no sea siempre lo que uno quiera pero debemos muchas veces ceder (esto es para ambos). Y algo importante que ud. menciona es tener una medida para cada cosa, muchas veces sin darnos cuenta ignoramos a nuestra pareja e hijos por estar en la TV, o redes sociales y que bueno que existe este blog porque nos hace reflexionar en lo bueno o malo que hacemos. Gracias por compartir.

  2. Hno. Mauricio, que excelente reflexion, estoy muy de acuerdo en que como mujeres y esposas debemos ser muy sabias y sobre todo saber expresar a nuestro esposo lo que no nos gusta y no poner una barrera que la ilustro muy bien con la imagen, ademas el pacto matrimonial no solamente es repetir con emocion el dia de la boda, es recordarlo con responsabilidad en los momento dificiles y sobre todo saber que no estamos solos en este pacto si no que Dios nos da la sabiduria para cumplirlo y el poder para vencer al enemigo que quiere por todos los medios infiltrarse en el matrimonio… Bendiciones para su lindo matrimonio

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